Quirino Mendoza
Quirino Fidelino Mendoza y Cortés, hijo de Policarpo
Fidelfino Mendoza Ocampo y Juana Cortés de la Rosa: llegó
al mundo el 10 de mayo de 1862, en el pueblo de Tulyehualco, Xochimilco.
Su padre era organista de la parroquia, por lo que desde muy
pequeño lo acercó a la música y le enseñó
a tocar el piano, la flauta, el violín, la guitarra y, por supuesto,
el órgano. Quirino recibía todas las lecciones con el fervor
que le inspiraba la música, por lo que se entregó a ellas
y pronto dominaba todos los instrumentos.
Aún era adolescente cuando se inició como organista
de iglesia, y durante muchos años tocó en Milpa Alta y Xochimilco.
En esa época de juventud, empezó también a componer
sus primeros temas de corte religioso, los cuales intercalaba en su repertorio.
Su primera obra, titulada "Mi bendito Dios", vio la luz en el
año de 1880.
Sus piezas religiosas eran bien apreciadas y recibían
elogios de quienes las escuchaban, lo cual entusiasmó a Quirino para
incursionar e otros géneros, y pronto su obra se enriqueció
con himnos, poleas, mazurcas, corridos, valses, huapangos, pasodobles, marchas,
cantos infantiles, boleros, y canciones rancheras.
En aquel entonces su música no era un buen negocio,
por lo que su verdadero oficio era profesor de primaria, ocupación
que también lo hacía muy feliz.
Durante los pocos ratos libres que le dejaba la música, Quirino gustaba
de pasear por la sierra y fue allí donde conoció a Catalina
Martínez, una bella mujer con un llamativo lunar junto a la boca,
quien lo conquistó y lo inspiró para creación de la
más grande de sus canciones: "Cielito Lindo". Después
de un largo noviazgo se casaron y vivieron felices.
Para el maestro. Mendoza, una gran amante de la música,
el mayor deleite consistía en escucharla y disfrutar cada nota, por
lo que su mayor satisfacción era el que sus melodías y canciones
se tocaran no sólo a lo largo y ancho se su país, sino también
en varias partes del mundo, especialmente sus temas más exitosos:
"Cielito Lindo", "Jesusita en Chihuahua", "Rosalía",
"Joaquinita", "Xochimilco", "La noche tendió
su manto", "Honor", "Gloria", "Las espuelas
de Amozoc" y "Alegría de Vivir".
Sus exitosa carrera musical y docente, le hicieron acreedor
a una gran variedad de premios y reconocimientos, entre los que destacan:
medalla Maestro Manuel Altamirano, concedida por las autoridades educativas
por 58 años de servicio; Medalla otorgada por los alumnos de la preparatoria
artística número cuatro; Mención Honorífica
del Presidente de los Estados Unidos de América, Harry S. Truman;
Mención Honorífica de Hiroito, Emperador de Japón,
y menciones Honoríficas de los gobiernos de Chile, Honduras, Venezuela
y Cuba por su tema Cielito lindo, además de diplomas, trofeos, discos
de oro y placas metálicas.
Uno de los homenajes más significativos de su vida
fue cuando compuso el himno al rey de España, Alfonso XIII, que le
presentó en el Palacio Real de Madrid, España, el 12 de Octubre
de 1919; su majestad el rey, le entregó una carta de felicitación
y una medalla.
Aunque fue muy longevo, la vida del maestro Quirino Mendoza
llegó a su fin el 9 de noviembre de 1957 en la Ciudad de México.
Sus restos mortales descansan en el lote de los hombres Ilustres de Xochimilco.
Quirino Mendoza se había preparado para ese momento
y había compuesto su propia marcha fúnebre, titulada "Juanita",
la cual fue interpretada durante su velorio tal como el finada artista lo
había dispuesto.
A varios años de su muerte ha seguido recibiendo reconocimientos,
como un Diploma y Medalla de la sociedad de Autores de Compositores de Música
(SACM) por su canción inmortal: "Cielito Lindo."
Fuente
Archivo Histórico de Xochimilco