Fiesta de la Flor más Bella del Ejido 2008
Centro Histórico de Xochimilco
Del 9 al 16 de marzo
Xochimilco, nombre náhuatl que nos transporta hacia
el pasado prehispánico de un México que brilló con esplendor,
es hoy, tras más de 300 años, sede de la fiesta más hermosa,
por su tradición y sobre todo su actualidad: la Flor más Bella
del Ejido, en su versión 223.
El lugar donde se cultivan las flores, origen del nombre
de Xochimilco, es en donde se enmarca la pasarela de la flor-mujer, la feminidad-tradición,
la representante de la madre tierra, la fertilidad, la diosa, rodeada de una
estela de neblina-misterio, de árboles, hortalizas y animales, el símbolo
de la belleza, la tierra que cuenta con la bendición de la abundancia.
Fue en 919 cuando las tribus que venían de Chicomoztoc
se asentaron en los verdes lugares de Xochimilco, se desconoce, quiénes
vivían antes de que llegaran estas tribus mexicas.
Xochimilco contaba con una flora y una fauna de las más ricas y variadas.
En las montañas existían densos bosques mixtos, con árboles
de madera dura, como el encino, y blanda como el pino, y extensas poblaciones
de oyamel la conífera más típica de las montañas
Para entender un poco la tradición de esta región
es necesario remontarnos al tiempo prehispánico, cuando Acatonalli,
el primer Señor Xochimilca gobernó durante 23 años y
fue sucedido por Tlahuitecuhtli, quien gobernó a su pueblo durante
7 años. El tercer Señor de los Xochimilcas fue TlahuicatlI o
Atlahuicatl, que encabezó su mandato durante 10 años y estableció
el culto a la diosa Xochiquetzalli, que era la diosa de las flores.
Pero no nada más a ella se le rendía culto,
sino a los dioses del agua y de la vegetación, quienes jugaron un papel
muy importante, como Tláloc quien según se cuenta tuvo por primera
esposa a Xochiquetzal, la diosa de las flores y del "bien querer",
la que le fue robada por Tezcatlipoca
Xochiquetzal, "la flor de pluma rica", es la
personificación de la belleza y el amor, diosa de las flores y la patrona
de las labores domésticas; pero es también patrona de las cortesanas,
lasauianime o maquí, que viven con los guerreros solteros, porque que
fue raptada por el joven dios Tezcatlipoca, el guerrero del norte.
Pero también existe otra imagen, la de Xochipilli,
el "príncipe de las flores", patrón de los bailes,
de los juegos, del amor y representante del verano (algunas veces se le concibe
afín a Tezcatlipoca); que junto con su esposa Xochiquetzal eran adorados
principalmente por la gente de las chinampas, los Xochimilcas, que entonces
como ahora cultivaban en sus jardines flotantes las flores, que consumían
los templos y los palacios de Tenochtitlan.
La época colonial
La época colonial fue el proceso de mestizaje entre
dos pueblos, de ahí que el culto a estos dioses, se modificara, pero
no desapareciera, fue ahí, en donde se originó, propiamente
este desfile de flores-mujer, representantes de la deidad a quien se le rendía
culto, desfile que toma el antecedente prehispánico y lo mezcla con
las celebraciones del Viernes de Dolores que se llevaban a cabo en el paseo
de la Viga, del pueblo de Santa Anita Zacatlamanco, hoy Iztacalco. Este paseo
fue construido durante el Virreinato de Don Bernardo de Gálvez, inaugurado
el día 19 de marzo de 1786.
También se celebraban en los embarcaderos, rumbo
de la antigua Merced, embarcaderos de las calles de Santa Ifigenia y los del
Puente del Carbón y de la Leña, que conectaban a Tláhuac
y Xochimilco. Las fiestas se pasaron a los canales que existían por
el rumbo de la Alameda Central, después seria el paseo de Bucarelli.
Originalmente asistían los representantes de la
sociedad novohispana, pero conforme fue pasando el tiempo, este festejo se
convirtió en popular, por que se reunían desde los carruajes
más elegantes hasta la gente más humilde del pueblo.
En el proceso de evangelización los frailes fijaron
una fecha establecida por el calendario litúrgico para celebrar el
Viernes de Dolores con la instalación de un mercado en el cual los
habitantes compraban provisiones para la siguiente semana, que era de recogimiento
y oración.
Se le denomino "Viernes de las Amapolas" y duró
170 años. Se organizaban bailes populares, comidas, bebidas de sabores
en base al pulque, concursos de chinas poblanas y trajes de charros. En 1902
la tradición disminuyó debido a que fue cegado el canal de la
Viga para hacer el mercado de Jamaica.
En 1921 el periódico El Universal convoca, para
celebrar el centenario de la consumación de la independencia, a un
concurso de belleza denominado "La India Bonita" cuyo objetivo era
el de enaltecer la belleza de la mujer indígena de México.
El primer premio se lo llevó una mujer indígena
de Puebla llamada María Bibiana Uribe, quien recibe por este hecho
un sinfín de premios entre los que destacan un aderezo de esmeraldas
por María Conesa y un banquete de gala para 100 personas en el restaurante
"Xochimilco Inn".
En 1936 a iniciativa del Presidente de la República,
General Lázaro Cárdenas; se creó el concurso que enaltece
la belleza mestiza, con marcados rasgos indígenas, de la mujer campesina
que habita en la zona ejidal del Distrito Federal, instituyéndose así
como concurso de belleza femenina "La Flor Más Bella del Ejido"
, cuyo festejo se realizaba el Viernes de Dolores en Santa Anita.
A pesar de los esfuerzos del gobierno de la capital para
mantener la tradición del Viernes de Dolores de las Flores, como también
se le conoció, a finales de los años 40 y principios de los
50 se trasladó el festejo, en 1954, a Mixquic, pueblo perteneciente
a la Delegación Tláhuac que posee las características
tradicionales del antiguo paseo.
La poca relevancia que obtuvo y la limitada asistencia
de visitantes, motivaron tomar como sede a Xochimilco, lugar con el prestigio
suficiente como centro turístico, con un paisaje y una población
que pudiera rescatar y proyectar nuevamente la tradición.
Es entonces, cuando en 1955 se celebra por primera vez
en esta Delegación la fiesta de "La Flor Más Bella del
Ejido" que hasta la fecha se celebra cada año ininterrumpidamente
Este año, la delegación Xochimilco realizará la versión
número 223 de esta tradicional fiesta que, como cada año tiene
la misión de recuperar los cultos y manifestaciones prehispánicas
que enriquecen a Xochimilco, mediante un desfile de flores que encarnadas
en mujer recrean la época en que se le rendía culto a la flor
convertida en deidad: Xochiquetzal.