Niñopa
Representación de amor y fe
El Niñopa, es una magnífica representación
de amor, fe, cultura y religión que ha perdurado por más de
430 años en los hogares de nuestra demarcación.
Recorre incansable los hogares de todos los barrios y
pueblos de Xochimilco donde es venerado con alegría y fervor, porque
su servir es interminable.
Actualmente hay mayordomos en lista hasta el año
2035, tenido que esperar hasta 50 años para recibirlo. Si desea visitarlo,
estará bajo el resguardo de la familia Guerra, en el Barrio de Tlacoapa,
quienes cuidarán de él durante todo el 2010.
Su historia
La
probabilidad de que la imagen del Niñopa fuese fabricada con madera
de naranjo, como se percibe en el testamento de don Martín Serón
y Alvarado, fue rechazada en lo años setenta, cuando una persona devota
cayó accidentalmente y le destruyó un dedo. Tras los estudios
realizados se confirmó que el material con el que había sido
elaborado era de madera de chocolín en los talleres de San Bernardino
de Siena por los siglos XVI o XVII.
Otra historia inverosímil señala que por
el año de 1940, gente piadosa imprudentemente dejó caer al
Niño en el fondo de un acalotillo o canal en el barrio de San Antonio
Molotlan. Tras la búsqueda ineficaz, la imagen misteriosamente desapareció.
El Niñopa tiene varias réplicas, algunas
de proporciones y rasgos parecidos al original, y pertenecen a las familias
que han sido mayordomas; sin embargo, la escultura que se venera con notable
esplendor tiene características especiales que definitivamente la hacen
distinta a las otras. Con sus tres potencias de fino metal que se desprenden
de su cabeza, cual rayos de luz para formar su aureola, esparce vibraciones
de bondad, salud y riqueza: severamente, su rostro es imponente.
Existen
narraciones increíbles y asombrosas de qué hacer del Niñopa,
de las leyendas más emotivas dicen que juega con sus juguetes en la
noche del Día de Reyes. Algunos mayordomos afirman haberlo visto sus
juguetes dispersos por el piso de su recámara, como lo hace todo niño
inquieto. En la noche del 30 de abril, el día del niño, cumple
sus entretenimientos infantiles después de asistir a la kermesse en
su honor. El Niñopa tiene un diminuto arlequín que la fantasía
da por cierto que lo hace sonar melodiosamente por las noches. También
comentan, quienes lo han visto en sueños, que el Niño camina
para visitar a sus devotos enfermos más necesitados cuando lo hace,
sus pequeños zapatos quedan tallados por el pavimento del camino.
De sus dones, se le atribuyen numerosos milagros, como
la sanación de los enfermos o "los recoge a una mejor vida" si
no tienen la esperanza de sobrevivir. Muchos vecinos afirman que el color
de sus mejillas cambia a un tono pálido cuando está triste,
a uno más agradable cuando está alegre; en ocasiones, sonríe
dejándose llevar por la levedad de viento, en otras, su cuerpecillo
se hace pesado.
A quienes con fe y devoción aceptan ser sus mayordomos
o donarle una posada, y carecen de recursos económicos, el fervor
y el amor a la imagen los colma de todo lo necesario para la realización
de sus compromisos. Por lo contrario, si su demostración es fingida,
el Niño corresponde con moderación.

Fuente:
Cordero López Rodolfo (1996), "El Niñopa: Creación
costumbrista de Xochimilco". EDAMEX. México.