Colores, aromas y sonidos.
Nuestras tradiciones y costumbres
Para
entender la cultura del pueblo de Xochimilco, por ende, se relaciona su historia
con sus vivencias. En su origen, mientras una buena parte de la conmunidad
se asume como autóctona y pretende conservar algunos rituales y ceremonias:
otros quedan atados, a partir de un sincretismo natural, a conductas vinculadas
con la región, que han enraizado con un profundo carácter popular
entres sus habitantes.
Algo muy peculiar ocurre en cada pueblo; tienen formas particulares de expresarse
y de manifestarse en las festividades que se realizán a lo largo del
año. Al interior de la delegación, las actividades y las acciones
tomadas por sus habitantes muestran la pluralidad que expresa en la sociedad
mexicana; en esta pequeña porción del Distrito Federal tiene
un comportamiento similar. Xochimilco no significa por ello solamente paisaje
o tecnología productiva, sino también "una expresión
de una cultura que aún se desarrolla a través de un eje que
se amolda al paso de los tiempos".
En su origen, el pueblo de Xochimilco, de forma semejante a como lo hacía
el resto de los pueblos prehispánicos en México, atribuía
la existencia de recursos y fenómenos naturales a la presencia de diversas
deidades, a la bondad y predisposición de éstas para dar vida
a todo lo que existe en la naturaleza, e incluso al fruto de la recolección
y la caza. Se trataba de dioses que, para estos púeblos, gozaban de
vida y por lo tanto requerían de alimento, en una relación que
conservaría su buen ánimo y las bondades que otorgaban a la
comunidad.
Por
ello, a los pueblos conrrespondía brindar alimentos a sus dioses mediante
una gran cantidad de ritos y ceremonias que garantizaban su protección
y los bienes que les otorga la naturaleza, por medio de la danza, la música,
los cantos, las flores. La relación que sostenían con sus deidades
conservaba un carácter festivo del que formaban parte los diversos
pueblos que fueron conformando la poblacion de Xochimilco. Este profundo sentido
religioso con el que se veía la relación comunitaria con los
sucesos externos, volcado e diversas ceremonias y ritos, es uno de los elementos
que con más fuerza sobrevive en el Xochimilco contemporáneo.
Independientemente de la forma como se dieron los procesos de asimilacion
de conciliación de los elementos de la región católica,
con aspectos del sistema de creencias que originalmente tenía la jerarquía
eclesiástica, como parte del proceso de imposición de la religión
católica, se dio a la tarea de derrumbar los antiguos templos y sobre
sus ruinas construir los correspondientes a la Iglesia.
Desde
los primeros años posteriores a la conquista militar, se dio inicio
a la construcción de los templos que consolidarían la espiritual,
a lo largo de todos los pueblos y barrios que componen Xochimilco. Entre ellos,
por la belleza de su arquitectura y la abundancia de piezas artisticas en
su interior, como retablos y pinturas de gran valor histórico patrimonial,
destaca el convento de Santa María Tepepan, construido entre 1525 y
1590. Otra de estas edificaciones extraordinarias es la parroquia de San Bernardino
de Siena, construida entre 1535 y 1590, y cuyo retablo es un claro ejemplo
del arte renacentista, similar en originalidad al de Huejotzingo , Puebla,
y que conserva en su interior magníficas pinturas de los siglos XVI
y XVII, dedicadas a la Virgen María y diversos Santos de la religión
católica.
Algunas otras inglesias son la de San Gregorio Atlapulco, construida en
1559; la de Santiago Tulyehualco , en 1607; además de algunas capillas
de los barrios de Xochimilco, como la de San Pedro, que se edificó
en 1533.
Bibliografía
Garzón Lozano Luis Eduardo, Xochimilco Hoy (2002), Instituto de Investigaciones
Dr. José Mora, México DF.