Murió el señor de las Muñecas de Xochimilco
Abril 17 del 2001

El señor Julián Santana Barrera, nativo del Barrio de la
Asunción falleció a la edad de 80 años, fue un personaje muy pintoresco.
En los años 50 me tocó conocerlo y convivir con él, pues
en esa época el señor asistía a la pulquería Los Cuates ubicada en la Plazuela
de La Asunción.
Yo era el hijo del jicarero y el señor Julián comenzó a
hablarme porque yo lo atendía, entre la gente del barrio era conocido con
el mote de La Coquita (pajarito abado que existe en la zona chinampera), debido
a que ese pájaro era muy pequeñito.
Él pasaba con su carretilla llena de verduras y hortalizas
que él cultivaba, las llevaba a vender al tianguis de Xochimilco y siempre
iba con su calzón blanco amarrado hacia las rodillas y con un jorongo.
Al término de sus ventas se iba a Los Cuates a tomar su
pulque, pero a nadie de los presentes en la pulquería les hablaba, ya que
era muy retraído, aunque después le dio por andar en los Barrios pregonando
la palabra de Jesús y en cada esquina se ponía a rezar y a hablar de Dios.
En esa época hablar de Dios sin ser sacerdote significaba
blasfemar, ya que se aplicaba a toda persona que no tenía autoridad sacerdotal
para lo mismo y era mal visto en Xochimilco, por lo que más de tres veces
fue agredido por el pueblo.
Después le dio por recoger en todos los barrios las muñecas
que estaba tiradas en la basura, más tarde se perdió, pues nadie preguntaba
por él, por lo que no se sabía si aún vivía.
Pero cuando se realizó el rescate ecológico de Xochimilco
en los años noventa y el lago estaba totalmente cubierto de Lirio Acuático,
llamó la atención que su chinampa estaba rodeada de muñecas y en esa zona
nadie vivía.
Era una choza hecha de chinami, carrizo, ramas de ahuejote
y zacatón, y él a nadie recibía, vivía como un ermitaño.
Con el tiempo comenzaron a llegar periodistas que lo querían
entrevistar y yo fui la persona afortunada a quien aceptó con los mismos,
porque él se acordaba de mi persona cuando lo atendía en la pulquería Los
Cuates.
Él no quería hablar sobre las muñecas que tenía en su chinampa,
pero después él aceptó darnos su versión sobre las mismas.
El decía que estaba allí para ahuyentar a los malos espíritus
y para que se dieran mejor sus cosechas. Platicaba que las muñecas aparecían
de repente y que ellas lo acompañaban por las noches .
Tenía una muñeca preferida que era La Moneca, de todas
las chozas que tenía, siempre la trasladaba de una a otra. Una de las chozas
estaba llena de mulitas que él hacía con hojas de maíz y las tenía colgando,
también tenía cruces que hacía con pedazos de madera de ahuejote, recortes
y fotografías de personajes de la política, delegados de Xochimilco, artistas,
estudiantes y gente que lo iba a visitar.
Su cocina estaba al aire libre y tenía un tlecuil hecho
con lodo, un comal de fierro, tenía en su cocina alrededor, colgados carpas
secas que pescaba frente a su chinampa, también tenía recortes de periódicos
que los periodistas le regalaban de los reportajes que le hacían
Las personas que se encargaban de cuidarlo estaba su hermana
y su sobrino El Chope, quien era el encargado de llevarle diariamente su comida
y su desayuno, también era el que bajaba a Xochimilco a vender sus cultivos
de su tío Don Julián.
Platicando con su sobrino, se le preguntó que cómo había
sido el accidente y comentó que para él y su tío era un día común y corriente:
Temprano habían sacado agualodo (lodo del fondo de l canal
para hacer el chapin (composta de lirio acuático en donde encima se coloca
el lodo, se deja reposar tres días y con un cuchillo hacen cuadros y en cada
uno se depositan la semilla)para hacer sus siembras).
Después fue a realizar otras cosas a la parte de atrás
y se puso a pescar con anzuelo como siempre lo hacía y le comentó a su sobrino
y le comentó que un pez se le había escapado dos veces.
Después le llamó Don Julián a su sobrino mostrándole el
pescado que agarró, grande de por lo menos 4 ó 5 kilos y dijo:
-" ya lo tengo, él que se me había escapado"
El sobrino le contestó que estaba bien.
Don Julián entonces, le comentó que la sirena le había
estado llamando por que se lo quería llevar y entonces le dijo que le iba
a cantar para que no se lo llevara, porque al parecer anteriormente ya le
había comentado su tío que cantándole a la sirena no se lo llevaba y le dijo
su sobrino que tuviera cuidado.
-Yo voy a ordeñar las vacas y ahorita regreso. Entonces
cuando el sobrino regresó con la leche , buscó a su tío, y descubrió que se
había ahogado, lo que sucedió muy rápido.
Sus familiares, están muy dolidos de haber perdido a Don
Julián, pero dentro de su tristeza ellos están conformes pues su tío murió
donde él quería, junto con sus muñecas y la sirena del que tanto hablaba.
Profesor Sebastían Flores Farfán
Cronista de la Delegación Xochimilco